17 septiembre 2026
Alrededor de 12 mil elementos del Ejército y de la Marina recibieron aplausos y elogios de la población en el Desfile Cívico Militar por el Aniversario de la Independencia

Cd. de México- Alrededor de 12 mil elementos del Ejército y de la Marina recibieron aplausos y elogios de la población en el Desfile Cívico Militar por el Aniversario de la Independencia.

‘Mamá, un robot, es un perro’
La edición 2026 del Desfile Militar presentó algunas novedades que llevó a chicos y grandes a la emoción.Entre las novedades tecnológicas salieron a relucir enjambres de drones, antidrones, radares, aviones no tripulados con artillería y hasta un cuadrípedo robot, incorporado a un sistema desarrollado para reconocer, detectar y neutralizar artefactos explosivos improvisados sin exponer directamente a los militares.
PublicidadSe trata de “Xólotl”, aparato que forma parte del proyecto “Binomio de Reconocimiento y Neutralización de Artefactos Explosivos Improvisados”, desarrollado por la Dirección General de Materiales de Guerra en colaboración con el Instituto Tecnológico Álvaro Obregón.”Mamá, un robot, es perro, camina solito”, exclamó un menor a su madre, en la zona de gradas.
Registros de transparencia de Defensa establecen que el proyecto recibió 4 millones 920 mil pesos de recursos públicos, sin financiamiento privado.

La dependencia describió el desarrollo como un “ingenio tecnológico compuesto por un vehículo y un dron”, destinado al reconocimiento, detección y neutralización de artefactos explosivos improvisados para evitar la exposición del personal.
El robot se dio a conocer al público en momentos en que las Fuerzas Armadas realizan un aseguramiento acelerado en el uso de explosivos improvisados por parte del crimen organizado.El Desfile Militar, en el marco del 216 Aniversario de la Independencia de México, y el segundo que encabeza la Presidenta Claudia Sheinbaum en su calidad de Comandante Suprema de las Fuerzas Armadas arrancó con un descenso de 15 paracaidistas, cinco mujeres y 10 hombres del equipo de salto libre Guerreros Aztecas, de la Brigada de Fusileros Paracaidistas; se lanzaron desde 6 mil pies de altura, equivalentes a unos mil 830 metros, para aterrizar en la Plaza de la Constitución a una velocidad de hasta 60 kilómetros por hora.El comandante en jefe del contingente fue el General de División Enrique Martínez López, subsecretario de la Defensa Nacional, quien encabezó la parada a bordo de un vehículo blindado Cimarrón, diseñado y fabricado por ingenieros militares mexicanos en la Dirección General de Industria Militar.
Detrás de Martínez, de 63 años de edad, se ubicó su Estado Mayor integrado por personal del Ejército, Fuerza Aérea Mexicana y la Guardia Nacional en vehículos Kitam, Escualo y Huracán, también armados con manos militares mexicanas.

Las fuerzas armadas dieron un toque distinto para el armado de los bloques que integraron el contingente militar, integrado por más de 15 mil elementos.Ahora abrieron el desfile los vehículos blindados fabricados por la industria castrense, que forman parte de una línea de desarrollo de varios años, principalmente para sustituir la camada de los Sandcat, adquiridos en el sexenio calderonist
.En 2022 la Defensa inició el proyecto DN-XIII y tomó en consideración la experiencia con otras series DN y de los propios Sancat buscando capacidades superiores de protección para sus tropas, movilidad, seguridad y tecnología.Si bien las mujeres tuvieron un papel importante en el aire, en tierra no tuvo la representación de otras ediciones.

Alrededor de 3 mil 450 mujeres fueron consideradas en los contingentes de las Fuerzas Armadas que participaron en esta ocasión, frente a las más de 5 mil que desfilaron el año pasado.En 2025, más de 16 mil integrantes de las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional participaron en la ceremonia y, por primera vez, más de 5 mil fueron mujeres.En 2022 participaron 3 mil 600 mujeres entre unos 18 mil participantes.Sin embargo, las mujeres ganaron espacio en el aire. Cinco mujeres y 10 hombres del equipo de salto libre “Guerreros Aztecas”, perteneciente a la Brigada de Fusileros Paracaidistas, descendieron sobre la Plaza de la Constitución.Así, una de cada tres integrantes del grupo de paracaidistas fue mujer.El aplauso al papel de las mujeres paracaidistas con un descenso limpio, fue celebrado por la Presidenta, su Gabinete y el público.
De la esperanza al orgullo patrio

Apenas se había curado la resaca mundialista que vio volar a muchos, caer a otros tantos, celebrar y hacer el asfalto temblar cuando al paisano le tocó volver a gritar vestido de verde, blanco y rojo.
Cambiaron el: “¡Gol!” y la esperanza por el: “¡Viva México!”.El fervor de las gradas y las banquetas seguía siendo tricolor en las trenzas, los tocados, los moños, los bigotes, las corbatas y las casacas. El “Tri” que tanta fe le devolvió a la gente regresó sobre las espaldas de la mayoría de los asistentes, pero ahora convertida en orgullo.El Jarabe Tapatío, las Mañanitas en el organillo y las cornetas hacen competencia por ver quien se impone, entre ellos y el pregonar de los vendedores.Ivonne quiere sentirse mexicana, más mexicana. Ella es, de hecho, mexiquense. Que nadie le cuente cómo es que desfilan los soldados, ni pasan los aviones. Escogió el blanco para festejar que en México hay respeto y libertades.
“Me hace ser mexicana el respeto, la libertad, he visto que en otros países no hay tanta libertad como aquí, que siempre nos estamos quejando y la verdad es que estamos en la gloria”, cuenta.

Ya esperaron una hora y media por ver al soldado marchar, al ingeniero, al del batallón, al de la banda de guerra, a la enfermera, la médico, el marín o las fuerzas especiales.Los militares también saben hacer sonar la tambora. En menos de lo que la consciencia del que pregunta “¿Faltará mucho para que lleguen?”, estallan los primeros en el asfalto: la Guardia Nacional que los despierta.”¡Que viva México!”, alienta, y todos responden, ¡Qué viva!, y lo hace sobre sus palmas, en las matracas.Pasan los aviones, como si fueran a cobrar herencia, y sigue la marcha. Pedro sólo atina a gritar: ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!, dice porque las fuerzas militares dan seguridad en el mar y los terremotos.Entre el orgullo de ser mexicano se impone sólo el de la intimidad de ser madre o padre que vigila los pasos. Hoy son pasos redoblados, el brazo que sube inclinado hasta el pecho y baja de nuevo derechito, derechito, hacia su costado derecho, con los zapatos blancos impecables y las armas.

Zayra Martínez se enfundó en una playera que en la espalda dice: Soy la mamá de Majo Castillo, una cadete en cuarto año que se convertirá en ingeniera en sistemas navales. Siguió los pasos de su bisabuelo, abuelo, sus tíos y su padre.”Es un orgullo enorme. Tan sólo ver un desfile es mucho orgullo para cualquier mexicano, ahora imagínense tener un familiar dentro”, reconoce antes de abrazar por última vez a su hija que ya debe volver a la Heroica Escuela Naval Militar.Noé Ponce García es primer maestre, está en quinto año de la Escuela Médico Naval, originario de Lázaro Cárdenas, Michoacán, se aferró desde los cuatro años a convertirse en el primer marino de la familia.”Desde niño lo llevaron a conocer el Buque Cuauhtémoc y le gustó y dijo que iba a ser doctor de la Marina y se le sembró bien eso. Espero que sea un buen muchacho, que sirva al País y que ayude donde tenga que ayudar”, dice su padre.Antes de que Noé se vaya, le da la bendición a su papá y a su hermana. Le corresponden y se despide: desean que les vaya bien y Dios les acompañe.Registros de transparencia de Defensa establecen que el proyecto recibió 4 millones 920 mil pesos de recursos públicos, sin financiamiento privado.La dependencia describió el desarrollo como un “ingenio tecnológico compuesto por un vehículo y un dron”, destinado al reconocimiento, detección y neutralización de artefactos explosivos improvisados para evitar la exposición del personal.